viernes, 22 de mayo de 2015

Una noche cliché

Estoy impaciente, son más de las 2:00 am y no has llegado, cada sirena que escucho a lo lejos me provoca dolor de estómago y cabeza, agudizo mi oído cuando se acerca algún coche esperando que se estacione frente a la casa y seas tú, pero no, sigues sin aparecer.

Hoy en la mañana te noté extraña, por primera vez en cuatro meses no te costó trabajo levantarte de la cama, sé de memoria tu rutina matutina, te levantas de la cama sin ganas, eliges cualquier cosa del closet y entras al cuarto de baño, después de unos minutos sales con el cabello mojado y el atuendo elegido, tomas tu bolso, tus zapatos y sales del la recámara. Hoy no fue así, te levantaste de un salto al sonido de tu celular, creo que lo programaste para que te despertara una hora antes, tomaste unas cosas de la cómoda y entraste al cuarto de baño, al salir solo usabas ropa interior, sabes, luces mas delgada.

Son las 2:17 am ¿qué podrías estar haciendo a esta hora en la calle? tal vez es el trabajo o saliste con alguna de tus amigas, soy un iluso, nadie trabaja hasta estas horas en viernes y a tus amigas les ha dado por evitarte según me contaste.

Esa ropa interior te queda bien, pero insisto, no me había dado cuenta de todo el peso que perdiste, una mujer adelgaza súbitamente cuando está enferma o cuando quiere verse bien para alguien más, ambas cosas no me gustan. Te probaste varios atuendos, hasta que por fin estabas conforme con uno, un poco revelador para mi gusto, pusiste algo de maquillaje, te secaste el cabello, tomaste el frasco de perfume, uno, dos, tres, cuatro, cinco disparos, dos en el cuello, uno en cada muñeca y el ultimo lo lanzaste al aire para que cubriera tu cabello.

¿Y si salgo a buscarte? ¿Pero a donde? Últimamente no sé nada de ti, cuando me platicas tus cosas yo escucho paciente, te doy mi opinión pero no me escuchas, trato de abrazarte pero me paralizo, después te enojas, comienzas a maldecirme, a gritarme, llorar y luego el silencio, no me dices nada por varios días hasta que otra vez comienza la avalancha de reclamos.

Por fin llegaste, son más de las 3:00 am -¿estás alcoholizada?- en los 12 años de estar juntos solo dos veces antes te he visto con tragos de más, no digo nada, me limito a observarte, te quitas los zapatos y te sientas en la cama sin prender la luz, restriegas tu cara con ambas manos, suspiras y comienzas a llorar. Te recuestas bocabajo y gritas y gritas sobre el edredón, estiras la mano izquierda tratando de buscar algo, jalas mi almohada y te aferras a ella, a lo único que tienes de mí después de mi partida hacia otro plano no terrenal...

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