lunes, 7 de septiembre de 2015

La historia de un molcajete

Fue por el mes de noviembre, teníamos apenas unas semanas de haber iniciado nuestra relación. Él estaba en la transición de vivir sólo y los primeros días de nuestro noviazgo los pasamos buscando casas.
Por fin encontramos una que le gustaba, creo que porque quedaba cerca de mi casa y ese mismo día firmó el contrato. Regresamos varios días después antes de que él se mudara, llegamos a esa casa vacía, era de noche y la recorrimos nuevamente cuarto por cuarto para reafirmar que había sido una buena decisión rentarla.
Tomados de la mano caminábamos de la cocina al comedor, con esa ilusión de amor, como recién casados visualizando cientos de escenas en ese espacio vacío.
Llegamos al cuarto principal y nos sentamos en el piso, él sacó un Montana blanco y comenzamos a fumar, no teníamos donde tirar las cenizas así que él salió al patio trasero y lo único que encontró fue un molcajete que tal vez dejaron los antiguos inquilinos.
Fue el primer artefacto de la casa, al día siguiente regresamos con un tapete, después con una manta y asi sucesivamente pero siempre siendo indispensable la presencia del molcajete/cenicero.
En esa casa viví muchas cosas, cenas románticas, planes de boda, de hijos, cumpleaños, aniversarios, ahí conocí a sus padres, ahí cuide sus enfermedades, en esa casa me enamoré, me visualice criando a nuestros bebés, tuvimos mascotas, recuerdos con amigos, sorpresas, peleas, tuve mucho, tuvimos mucho.
Un día alguien violó la seguridad de ese hogar, se convirtió en un lugar inhabitable, donde era doloroso permanecer y entonces él decidió mudarse a otra casa.
El último día que estuvimos ahí, la casa estaba como el primer día, vacía, habíamos despedido a la mudanza, él encendió un Montana blanco y salió otra vez al patio trasero, regresó con el molcajete/cenicero, el que una vez nos vio llegar con tantas ilusiones, amor y alegría ahora era testigo de nuestro dolor.
Lloramos sentados en el piso, abrazados,  fumando, recordando todo sin saber que ese era el anuncio de nuestro fin.

miércoles, 19 de agosto de 2015

"Pilorfo" el duende sin orejas

- jajajaja ¿Pilorfo? ¿Así se llama tu duende sin orejas? No seas idiota Ana, no existen los duendes sin orejas -se burlaba Charo- no te creo.
- ¡Par de estúpidas! no existen los duendes sin orejas ni con orejas -nos decía Juanjo desde su cama- no existen las hadas, ni los elfos, ni las sirenas.
- ¡Las sirenas si existen! -respondió Charo molesta, casi ofendida- yo vi el otro día en Discovery que captaron unas con...
- Osssssshhhhh no sabes como me molesta la gente que cree que si sale en Discovery, es por que es cierto -Juanjo regañando a Charo mientras se levantaba de la cama- todos esos programas son patrañas que crean morbo en la sociedad para que dejen de pensar en cosas importantes como la fi...
Y entonces vi fijamente a Juanjo, no puse atención a lo que decía, sólo empecé a imaginarlo con la piel morada y arrugada, con fresas como ojos y rascándose la cabeza con la parte plana de un martillo.
Después miré a Charo, al principio noté que estaba enojada y hablaba con prisa, pero igual no sé que decía, solo la imaginé con un abrigo de hormigas, las hormigas estaban muy bien organizadas y formaban figuras hermosas, como si el abrigo fuese de encajes, pero las hormigas se movían creando más y más figuras y yo me sentía mareada.
Luego Juanjo se acercó a Charo y ella lo empujaba con su largo y blanco dedo índice, él aventaba la mano de Charo, ella le daba golpes leves en la cara, entonces yo vi, bueno imaginé, o lo que sea, que las hormigas del abrigo de Charo se comían los ojos de fresa de Juanjo y el martillo rascador de Juanjo golpeaba la cara hermosa de Charo.
Imaginé el cuerpo de Charo flotando en nubes negras, nubes negras con diamantina negra, resaltaba su piel blanca, sus pecas en la cara y sus pezones rosas, recuerdo sus ojos fijos en mí y los hilos de sangre que corrían por su piel.
Juanjo sentado en la cama, desconcertado rascaba su cabeza, limpiaba el martillo y se rascaba con él, no tenía ojos, solo un par de huecos rojos y me decía algo que no recuerdo, se acercó a Charo que estaba tendida casi en el piso, sobre las nubes negras, la besaba y acariciaba su cabello, pero Charo estaba inmóvil, viéndome.
- No sé qué pasó, ella me sacó de quicio me cree estúpido, ella es la estúpida, cree en sirenas y duendes... ¿Qué voy hacer? -Lloraba Juanjo- ¡Ayúdame Ana CARAJO! llama a una ambulancia o toma, cubre a Charo ¿pero qué hice? Perdóname Charo por favor resiste, Dios si me ayudas te prometo ser una mejor persona, ya no voy a beber, ni fumar esas madres, por favor ayúdame Dios.
Entonces mientras yo encendía la segunda pipa de las "madres" a las que se refería Juanjo le pregunté -¿Te conté de Pilorfo, mi gato sin orejas?
Entre tos y de forma casi inaudible Charo preguntó -¿Gato... qué no era un duende?-
- No Charo, era un gato, los duendes no existen -le contesté-
- Los duendes si existen -dijo Charo- pero todos tienen orejas.
Y rápido Juanjo corrió a donde estaba Charo, sonrió en señal de alivio y le dio un último golpe, un último beso y le cerró los ojos, esa fue la última vez que Charo me vio, pero no la última vez que yo la imaginé.

lunes, 17 de agosto de 2015

Tamaulipas

Corrimos, todos corrimos hacia el norte ¿O hacia el sur? No lo recuerdo, era la una de la tarde, eso sí lo sé pues el reloj de la Iglesia estaba justo frente a mi y las campanadas marcando la hora exacta me provocaban un dolor agudo en la sien.

Cuarenta y ocho grados de temperatura, pero se sentían como mil, mientras decenas o centenares de persona huíamos de algo, una polvareda se levantó por toda la algarabía y yo sentía la garganta y la lengua llena de tierra.

Huele a sangre, hay mucha sangre en la tierra café, está caliente y tiene burbujas, como si eferveciera.  A mi lado, junto con la muchedumbre pasa un sacerdote con túnica verde, lleva en sus manos un báculo dorado y camina con seguridad y calma hacia la Iglesia.

Hay música, es el sonido fuerte de un órgano pero es una melodía de fiesta, sonidos andinos, alegres, rápidos y a la vez lúgubres, el sudor recorre mi nuca y mi espalda, a pesar del intenso calor siento escalofríos, ya no corro, sólo camino con cansancio al igual que los demás.

Esto es desconcertante, mis piernas ya no responden, intento seguir adelante pero no sé de que huyo ni qué hago aquí, a unos metros de mí veo un cadáver que la multitud carga por encima de sus cabezas, como si fuera un público que carga a su ídolo en un concierto de rock en señal de admiración.

Es un hombre como de cuarenta años, muy delgado, de poca estatura, usa un pantalón negro manchado de tierra y una camisa blanca, desgarrada y con manchas rojas y cafés. Está acostado boca arriba pero su cabeza cuelga hacia atrás y así puedo ver sus pómulos pronunciados, un negro bigote y su piel gris resaltando de sobremanera sus ojos abiertos, blancos y perdidos.

La muchedumbre avanza con paso firme, ya no huye; ya no tienen miedo, se refleja en sus rostros la ira, aprietan los dientes, escupen en la tierra y la música sigue, el calor ahoga los gritos, el aroma ahora es a copal...

sábado, 4 de julio de 2015

No suelo disimular enojos pero mi orgullo a veces se hace el valiente

Hace algunos días me dijo que yo le gustaba, a lo que yo no respondí que él también a mi aunque así era. Ayer nos vimos sin ponernos de acuerdo, solo coincidimos en el mismo lugar y empezó a coquetear conmigo, incluso quedamos en ir por unos mezcales la siguiente semana.

Dos horas después lo vi abrazado de otra chica, no intentó esconderlo ni disimularlo, continuó abrazandola y tomandola de la mano justo frente a mí, sinceramente me llene de rabia y decepción, pero es que sólo yo puedo suponer que me debe alguna especie de lealtad.

Mi estómago dolía, sentía el alcohol atorado en la garganta y las manos temblaban, todo el mundo notó que estaba molesta y no tuve otra opción que culpar a un incidente recién ocurrido que no tenía nada que ver con mis celos.

Después de una hora -demasiado tarde orgullo, gracias- y luego de una docena de cigarros, saqué la fuerza para sonreír y fingir que mi enojo había pasado, pero no era así, me estaba pudriendo por dentro, demasiadas náuseas y cosas por analizar.

Me siento muy estúpida por colarme en un drama este tipo, por confiar en un escuincle de 23 años, por tomarle tanta importancia a esta situación, aunque al analizarlo creo que es un poco más profundo que un amorío de fin de semana.

Desperté tres veces y las tres veces me repetía "si fue real", mi consciente semidormido no asimilaba lo que había pasado unas horas antes. Mientras dormía soñaba con él, es raro, no sueño con algún hombre así como así, a menos que de verdad me guste, pero esta vez creo que se trata del trauma.

Estoy asustada porque algo tan simple no debió alterar mi sueño, ni siquiera debió afectarme anoche, no, no se trata de él, se trata de revivir esa sensación que me dejó tan marcada hace varios años, cuando el autor del dolor era importante para mí, estuvo muy ruda esa última ronda de amor, de desamor, tengo miedo.

Ya pasaron varias horas y también pasó el efecto de nostálgia que me produce el alcohol; pero aún sigo molesta y un poco dolida, esto es una estupidez, lo sé, pero ¿Porqué me afectó de esta manera?

Quiero olvidar este episodio y que sea rápido. Estoy enojada y seré honesta y grosera pero espero que esa chica lo cambie por otro en 10 segundos, igual que lo hace con todos los demás, no por venganza,  pero frecuentamos el mismo lugar todas las semanas y no tengo intenciones de verlos juntos.

Noté una cierta malicia por parte de ella hacia mí para aumentar su ego, pero ella es así, quiere la atención de todos y sentirse superior a mí, es raro pero me halaga un poco que intente "competir".

Él, él no me importa, no entraré en su juego/drama de pubertos, no sé como hacerlo pero de algo deben servir los 6 años de experiencia que les llevo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

De la desesperación viene la fe

Algunos días parecen fáciles, tienes tareas en el trabajo y planes para divertirte, prestas menos atención al inquilino no deseado en tu cabeza, el pequeño martillo que golpe tras golpe tiene todo atarantado al hipotálamo, a ese martillo no le gusta que andes así sin hacer algo, o pensando pendejadas, apenas te descubre con sentimentalismos y ¡sopas! te regresa de un tirón al otro lado.

Uno de esos días, donde el martillo seguramente se reportó enfermo, yo tenías muchas cosas por hacer pero ninguna intención de levantarme de la cama, de la desesperación viene la fe, no sé si para todo el mundo, para mi siempre -Diosito tengo que pasar el examen- yo a los 8 años -Virgencita que salga negativo- igual yo a los 22 -Decreto que la llama violeta transmutadora y el ascendido St. Germain me guían por los senderos del amor... etc. - Yo hace varios años en la cúspide de la depresión o algo así.

Esta vez la desesperación se hizo presente en un articulo de esas publicaciones frívolas, con un titulo algo cursi que llamó de inmediato mi atención "Como superar una ruptura amorosa" esas no eran las palabras exactas seguramente pero da igual, una breve introducción que te dejaba con intriga y el link de un video, después de casi una hora donde el autor alababa su obra y te hacía creer que en seguida te daría la fórmula mágica, ¡bah! te dabas cuenta que habías perdido 54 minutos en un "infomercial".

Si soy la más ilusa de los seres, pero no era yo, era la "desesperación" tomando nota, esas necesidades tan aberrantes se han convertido en un negocio bastante fructífero, nos venden la idea de poder alcanzar por medio de los decretos, el "buen pensar", ley de atracción y demás, cualquier cosa o persona que queramos, sin importar que tan "imposibles" puedan resultar para nuestro sentido común.

Hay dos cosas muy importantes, la primera es que siempre te venden la idea, y algo cara por cierto, eso resulta un poco contradictorio puesto que la persona que encontró la llave podría compartirla sin pedir dinero a cambio, puesto que ya sabe como pedir y recibir con la le ley de atracción ¿o no? aunque igual pudo hacer un libro muy bueno sin que nadie lo comprara, entonces sí recibió ayuda del cosmos ¡ja!

La segunda es que se trata de una idea bastante antigua, cuando los "maestros ascendidos" buscaban el clímax espiritual y no había intereses monetarios de por medio, eran enseñanzas para aprender a ser positivo.

En lo personal he leído algo de metafísica y tratado de aplicar varios ejercicios, no sé si el pensamiento se materialice, a mí me ayudó bastante, si bien aún no llega mi BMW 530i, apacigüé mucho la tristeza con un poco de esperanza, coincido en varios puntos, en ese momento cualquier ayuda era buena y sí mejoré bastante, se han cumplido varias cosas que imaginé de una manera mas ambigua, pero que va, jamás sabré si fue causa del destino, mis decretos o mi cambio de actitud.

En conclusión, no sé si solo se trata de un negocio y no sé cuanto poder tenga la mente, pero no creo que se pierda mucho con hacer una prueba de fe.










lunes, 25 de mayo de 2015

Un día como hoy...

Había lluvia, mucha lluvia tibia
Besos fusionados con alcohol,
El recuerdo miserable de un día
De un día como hoy.

Champaña o cerveza fría
Para festejar la redención,
Comenzamos compartiendo tragedias
Y nos adelantamos al fulgor.

Bebí tu olor, lamí tu saliva
Enredé tus rizos en mis manos
Abracé tu espalda ancha
Y a tus brazos fríos.

Había una canción solemne
Miedo, fantasmas y sombras
Acusaste a tu verdugo del pasado
Y yo derrumbé lo que sabía de ti.

PD. Hoy exactamente un año, creo que es la misma hora, también está por caer la lluvia, la diferencia es que yo ya no estoy feliz y tú ya no estás aquí.


viernes, 22 de mayo de 2015

Una noche cliché

Estoy impaciente, son más de las 2:00 am y no has llegado, cada sirena que escucho a lo lejos me provoca dolor de estómago y cabeza, agudizo mi oído cuando se acerca algún coche esperando que se estacione frente a la casa y seas tú, pero no, sigues sin aparecer.

Hoy en la mañana te noté extraña, por primera vez en cuatro meses no te costó trabajo levantarte de la cama, sé de memoria tu rutina matutina, te levantas de la cama sin ganas, eliges cualquier cosa del closet y entras al cuarto de baño, después de unos minutos sales con el cabello mojado y el atuendo elegido, tomas tu bolso, tus zapatos y sales del la recámara. Hoy no fue así, te levantaste de un salto al sonido de tu celular, creo que lo programaste para que te despertara una hora antes, tomaste unas cosas de la cómoda y entraste al cuarto de baño, al salir solo usabas ropa interior, sabes, luces mas delgada.

Son las 2:17 am ¿qué podrías estar haciendo a esta hora en la calle? tal vez es el trabajo o saliste con alguna de tus amigas, soy un iluso, nadie trabaja hasta estas horas en viernes y a tus amigas les ha dado por evitarte según me contaste.

Esa ropa interior te queda bien, pero insisto, no me había dado cuenta de todo el peso que perdiste, una mujer adelgaza súbitamente cuando está enferma o cuando quiere verse bien para alguien más, ambas cosas no me gustan. Te probaste varios atuendos, hasta que por fin estabas conforme con uno, un poco revelador para mi gusto, pusiste algo de maquillaje, te secaste el cabello, tomaste el frasco de perfume, uno, dos, tres, cuatro, cinco disparos, dos en el cuello, uno en cada muñeca y el ultimo lo lanzaste al aire para que cubriera tu cabello.

¿Y si salgo a buscarte? ¿Pero a donde? Últimamente no sé nada de ti, cuando me platicas tus cosas yo escucho paciente, te doy mi opinión pero no me escuchas, trato de abrazarte pero me paralizo, después te enojas, comienzas a maldecirme, a gritarme, llorar y luego el silencio, no me dices nada por varios días hasta que otra vez comienza la avalancha de reclamos.

Por fin llegaste, son más de las 3:00 am -¿estás alcoholizada?- en los 12 años de estar juntos solo dos veces antes te he visto con tragos de más, no digo nada, me limito a observarte, te quitas los zapatos y te sientas en la cama sin prender la luz, restriegas tu cara con ambas manos, suspiras y comienzas a llorar. Te recuestas bocabajo y gritas y gritas sobre el edredón, estiras la mano izquierda tratando de buscar algo, jalas mi almohada y te aferras a ella, a lo único que tienes de mí después de mi partida hacia otro plano no terrenal...

jueves, 21 de mayo de 2015

Las viudas de los jueves




Corría el año 2011, yo tratando de superar una decepción amorosa, mi tristeza se transformó en una de ésas, en una rebelde, porque hastiada de llorar durante seis meses seguidos todos los días, ya no podía más, mi tristeza estaba decidida a abandonarme, estaba seca, estaba sin ánimos de seguir conmigo.

Dolía vivir, el estómago daba vueltas y vueltas, un dolor agudo recorría desde la frente hasta la nuca todo el tiempo, cuando dormía algunas veces encontraba esperanza, otras recibía mensajes disfrazados de pesadilla, unos días era horrible soñar, los demás era insoportable vivir.

- Está decidido, voy a seguir adelante.

Y con la valentía que sólo tienes en situaciones desesperadas, empecé a cambiar. Cabe señalar que antes del fatal acontecimiento no estaba acostumbrada a tomar alcohol, de hecho no lo disfrutaba, pero fue ahí, en ese lugar donde aprendí a aflojar los sentimientos con seis cheves y dos shots de Jimador.

-¿Has escuchado esta canción?
-No, ¿cuál?
-Una de Vicentico, se llama "Paisaje"
-A ver... No mams está bien chida.
-¿Verdad que sí? es el soundtrack de una peli basada en un libro que se llama "Las viudas de los jueves"
- jaja como nosotros (sonrisa nostálgica)

Éramos varias viudas las que nos reuníamos todos los jueves en el mismo lugar, teníamos en común haber enterrado un amor y la intención de suplantarlo con alcohol, risas y buena música. Aún cuando en nuestro "club" predominaba la asistencia del género masculino, éramos "Las viudas" por la intención delicada, sentimental y susceptible que caracteriza a las heridas de amor femeninas.

Desde entonces, por cuatro años hemos asistido al mismo lugar todas las semanas, es un refugio, un segundo hogar, algunas viudas olvidaron, otras fueron olvidadas, las más desafortunadas seguimos fieles y yo extrañando a una de ellas...

miércoles, 20 de mayo de 2015

Así comenzamos

Así es que comienzo otra vez, después de varios años sin publicar nada, justo cuando ya nadie lee blogs solo tweets y estados en Facebook, me atrevo a hacerlo y lo hago por querer, sin esperar a que alguien le importe.

Quiero marcar un precedente en este momento de mi vida, donde nada es claro y tengo la oportunidad de empezar con un nuevo nombre en un nuevo blog.

Éste, mi diario virtual, me ayudará en algún momento a reír de los ratos difíciles, a recordar errores y aprender lecciones, entonces, es así como empiezo porque es necesario un nuevo ciclo.

Para tener un punto de partida me voy a remontar un año atrás, cuando mi vida era bella (jaja), precisamente hace un año me ascendieron en mi trabajo, tenía un puesto "importante" y la motivación necesaria para disfrutar haciéndolo, cuando era niña siempre pensaba que terminaría con una profesión diferente, socióloga, poeta, forense, una profesión interesante por así decirlo; no fue así estudié una carrera comercial y mi trabajo es meramente administrativo.

Unos días antes de mi ascenso y después de cuatro años sin tener una pareja estable, pasó, llegó "alguien" con quien valía la pena arriesgarse y esa semana de mayo se convirtió en la mejor del 2014.

Hoy es distinto, acabo de recibir una llamada donde hacen oficial que estoy en el limbo en esta empresa, no tengo trabajo pero tampoco estoy desempleada, mi "alguien" se ha convertido en un desconocido y ya no hablamos ni sabemos uno del otro.

Hace un año no podía contener la felicidad y hoy, hoy estoy un poco indiferente a lo que pase, solo puedo determinar que a mi vida lo único que no le hace falta es ironía.

Miss P.